La firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea representa un cambio histórico para la integración regional. En una reciente entrevista en Desayunos Informales, los analistas Damián Rodríguez (UDELAR) y Pedro Isern (CESCOS) profundizaron en las implicancias de este tratado, que busca consolidar la zona de comercio más amplia del mundo.

Un nuevo escenario para el comercio internacional

El acuerdo llega en un momento de alta incertidumbre global, impulsado en gran medida por los cambios en la política comercial de Estados Unidos. Esta coyuntura aceleró las negociaciones, permitiendo superar obstáculos históricos, como las resistencias internas en Francia, mediante una estrategia de «división de pilares» que facilita la ratificación del capítulo comercial en el Parlamento Europeo.

Beneficios y oportunidades para Uruguay

Uruguay se perfila como uno de los grandes beneficiarios relativos del acuerdo. Entre los puntos más destacados se encuentran:

  • Hub de inversiones: La solidez institucional y democrática de Uruguay lo posiciona como un destino atractivo para capitales europeos que buscan un puerto seguro en la región.
  • Crecimiento económico: Proyecciones iniciales sugieren un incremento potencial del 1,5% en el PBI y un aumento del 4% en las exportaciones de bienes.
  • Acceso a mercados de alto valor: La apertura de cuotas para productos agrícolas y cárnicos permite llegar a un mercado de más de 500 millones de consumidores con alto poder adquisitivo.

Desafíos y sectores en transición

No obstante, el análisis también advierte sobre los sectores que enfrentarán mayores retos de competitividad:

  • Sector Industrial: El tejido industrial local, ya debilitado por procesos de desindustrialización regional, requerirá políticas públicas de apoyo para adaptarse a la competencia europea.
  • Pequeños productores: Sectores como la quesería artesanal podrían verse desafiados por la entrada de productos de alta competitividad desde Europa.
  • Diversificación productiva: El debate subraya la importancia de no limitarse a la exportación de materias primas, sino de aprovechar el acuerdo para traccionar tecnología y especialización productiva.

Este tratado no solo es una herramienta comercial, sino un compromiso estratégico que obligará a Uruguay y a sus socios a modernizar sus estructuras internas para competir en el escenario global.

Entrevista completa aquí:

 

 

 


 

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