Un proyecto de CESCOS

El Partido Demócrata y una parte importante de la sociedad americana han resuelto el problema que les representaba Donald Trump. Sin embargo, Joe Biden no puede ni podrá resolver los desafíos de la coalición progresista. Ambos partidos atraviesan disputas y conflictos de envergadura pero las características de esos problemas son distintas. Por un lado, la coalición demócrata reúne a dos alas con sustanciales dificultades para encontrar mecanismos de negociación. El presidente Biden representa a el ala moderada que se nutre de veteranos del partido de la era Clinton y ex funcionarios de la era Obama. Gran parte de los principales espacios de la administración serán ocupados por actores principales y secundarios de la administración Obama. La tensión creciente con el ala radical del partido (ala cabalmente representada por Alexandria Ocasio-Cortez) se expresa ya no solo en la profunda desconfianza que la izquierda demócrata tiene con Bill y Hillary Clinton sino con la distancia que marcan con los 8 años de Obama y, más aún, con el propio Barack Obama. Para los radicales demócratas Obama es parte del establishment del partido e incluso siendo afroamericano ha sido formado y se ha aprovechado de los inexcusables privilegios que ofrecía para algunos la América blanca. Si bien esto suena absurdo, es muy probable que en el futuro cercano parezca una visión moderada porque será superado por un dislate aún mayor de esta pintoresca expresión liderada simbólica y políticamente por la mencionada Alexandria Ocasio-Cortez. Por ejemplo, es perfectamente posible que Bernie Sanders, el histórico senador por Vermont y pre-candidato presidencial del ala radical, sea criticado y excomulgado por hombre, blanco, viejo y rico. Para Ocasio-Cortez se puede ser viejo pero apenas se puede ser hombre, apenas se puede ser blanco y no se puede ser rico.